La política de ajuste del gobierno
de Javier Milei está causando una crisis sanitaria que se refleja en la
situación que atraviesa el Pami, la obra social de las y los jubilados. No solo
las demoras en pagos a prestadores ponen en riesgo el servicio, con una deuda
que supera los 500.000 millones de pesos. También tambalea la atención por las
malas condiciones laborales de las y los profesionales que sostienen el
sistema. Una reciente resolución fija en $2.100 por cápita por afiliado el
monto que perciben médicos de cabecera. En repudio, inician este lunes un paro
de 72 horas.
Paro en PAMI
La medida de fuerza para exigir
mejores pagos es llevada adelante por médicos de cabecera de Pami nucleados en
la Asociación de Profesionales del Programa de Atención Médica Integral y
Afines (Appamia).
“Sin retribuciones dignas, no hay
salud de calidad”, expresaron desde ese espacio. El reclamo surgió tras la
publicación de la resolución RESOL-2026-1107-INSSJP-DE#INSSJP, dictada el 9 de
abril. Una medida “inconsulta”, que según denuncian los profesionales, “bajo la
apariencia de un ordenamiento del sistema, implica en los hechos un recorte
sustancial de los ingresos de los médicos de cabecera”.
En la práctica, con la
modificación que establece la resolución, un médico que cobraba alrededor de
1.600.000 pesos por mes pasará a cobrar 800.000. Alertan que la reducción torna
al servicio inviable.
Tres días de paro
Desde Appamia aclararon que
“durante la medida de fuerza, se garantizará la atención de urgencias según
criterio profesional y en cumplimiento de la normativa vigente”.
La flamante resolución plantea un
“aumento de la cápita a $2.100, pero al mismo tiempo:
Se elimina la consulta presencial
como fuente de ingreso, se incorporan más prestaciones dentro de un pago fijo,
se elimina el incentivo económico a la formación profesional”, detallaron desde
la Asociación. En los hechos, se traduce en “más trabajo, menos ingresos y
menor reconocimiento al ejercicio médico, afectando de manera directa la
sostenibilidad del consultorio y la calidad de atención”.
“Esta medida implica una reducción
significativa del ingreso real de los profesionales, tornando inviable el sostenimiento
de la actividad en condiciones dignas”, denunció la entidad, que reclama una
cápita de $6.500 “como piso necesario para sostener la atención médica”.
La Asociación alertó además que
está evaluando acciones legales y judiciales “en defensa de los derechos de los
profesionales”.
Tiempo Argentino

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