La superficie extranjerizada en el
Chaco equivale a 11,5 veces la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a casi la
totalidad de Luxemburgo, una comparación que dimensiona el alcance territorial
del proceso y su impacto potencial sobre recursos estratégicos, producción y
soberanía.
El dato surge del mapa interactivo
del Observatorio de Tierras, integrado por investigadores de la UBA y el
CONICET, que permite visualizar la extranjerización del suelo no solo a escala
provincial sino departamento por departamento, una mirada que pone en tensión
el argumento oficial de que ninguna jurisdicción supera los límites
establecidos por la Ley de Tierras.
En el Chaco, la extranjerización
presenta una fuerte concentración en la región de El Impenetrable, pero también
una expansión sostenida hacia otras zonas de la provincia. Los departamentos
con mayor superficie en manos extranjeras son General Güemes, con 150.586
hectáreas; Tapenagá, con 32.400 hectáreas; y Sargento Cabral, con 5.937
hectáreas. En los tres casos, el porcentaje ronda el 6% del total
departamental, superando el promedio nacional.
Sin embargo, el fenómeno no se
agota en esos distritos. Bermejo registra 5.050 hectáreas en manos extranjeras;
General Donovan, 4.055; 2 de Abril, 5.791; Mayor Jorge Luis Fontana, 8.490;
Libertador General San Martín, 7.226; y Comandante Fernández, 3.479 hectáreas.
Otros departamentos como San
Lorenzo, Independencia, Maipú, Quitilipi, Chacabuco y 12 de Octubre presentan
superficies menores, pero persistentes, mientras que Presidente de la Plaza,
General Belgrano, Libertad, Fray Justo Santa María de Oro y Almirante Brown
muestran niveles bajos, aunque no nulos. En conjunto, el relevamiento confirma
que la extranjerización de la tierra no es un hecho aislado, sino un proceso
estructural que atraviesa al Chaco de norte a sur.
Un fenómeno nacional con focos
críticos
El informe advierte que la
situación chaqueña se inscribe en un patrón nacional más amplio. En todo el
país, alrededor del 5% del territorio argentino —más de 13 millones de hectáreas—
está en manos extranjeras, una superficie equivalente a toda Inglaterra.
Los investigadores Julieta
Caggiano y Matías Oberlin explican que, si bien la Ley de Tierras fija un
límite del 15% por provincia, ese promedio resulta engañoso: al observar
distrito por distrito, al menos 36 departamentos del país ya superan el tope
legal.
En Entre Ríos, los departamentos
de La Paz y Gualeguay alcanzan el 9% de extranjerización, mientras que
Concordia llega al 6%. En Santa Fe, el caso más crítico es el departamento
Garay, donde el 16% del territorio ya se encuentra en manos extranjeras,
superando directamente el límite que impone la ley.
Recursos estratégicos bajo la lupa
El mapa interactivo demuestra que
la extranjerización no es aleatoria. Por el contrario, se concentra en zonas
con alto valor estratégico, vinculadas al acceso al agua dulce, minerales,
fronteras internacionales y corredores logísticos.
Hay departamentos que superan el
50% de su superficie extranjerizada, como Lácar (Neuquén), General Lamadrid (La
Rioja) y Molinos y San Carlos (Salta). En áreas ribereñas del río Paraná, como
Iguazú, Ituzaingó y Campana, la extranjerización supera el 30%.
En cuanto a las nacionalidades,
Estados Unidos encabeza el ranking, con 2,7 millones de hectáreas, seguido por
Italia y España. “Solo estas tres nacionalidades concentran la mitad de toda la
tierra extranjerizada del país. Los estadounidenses poseen más tierra que toda
la provincia de Tucumán”, grafica el informe.
“No es una discusión ideológica,
sino una cuestión de capacidad estatal y soberanía”, advierte Caggiano. “El
patrón es claro: los niveles más críticos aparecen en zonas fronterizas y con
recursos hídricos o minerales”.
La Ley de Tierras, otra vez en
debate
El informe se conoce en un
contexto político sensible, marcado por el avance del Gobierno nacional para
modificar la Ley de Tierras (26.737), flexibilizando restricciones a la venta
de suelo a extranjeros y habilitando explotaciones productivas incluso en zonas
incendiadas.
Los investigadores recuerdan que
el proceso de extranjerización se aceleró a fines de los años noventa, cuando
el Estado comenzó a autorizar ventas masivas en zonas de seguridad fronteriza,
históricamente protegidas por ley. Casos paradigmáticos como Lago Escondido, en
manos del magnate británico Joe Lewis, o las tierras patagónicas adquiridas por
el grupo Benetton, aparecen como antecedentes directos.
Para los especialistas, una
eventual derogación o debilitamiento de la norma no apunta a atraer inversiones
productivas, sino a facilitar la apropiación de bienes comunes estratégicos.
“Cuando se cruza el mapa de extranjerización con los proyectos mineros o
energéticos, el riesgo de conflictividad social aparece con total claridad”,
sostiene Oberlin.
En un escenario global atravesado
por la crisis climática y la disputa por el agua, la energía y los alimentos,
el informe funciona como una advertencia contundente: quién controla la tierra
define quién decide sobre los recursos y, en última instancia, sobre la
soberanía.
Con información de El Ciudadano


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